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Selfies en el gym: la cultura de no estar presente

Ayer estaba en el gym entrenando pecho. Cerca de la máquina para remo de espalda había un grupo de 3 tipos haciendo ejercicios de bíceps. Conversaban entre ellos y se turnaban para tomar la barra. Mientras yo descansaba entre series, alrededor de 60 segundos, trataba de identificar su comportamiento.

Uno de ellos entrenaba relativamente fuerte; el otro a cada rato corría hacia su celular, que estaba conectado cargándose, para reírse y escribir algo; el último tenía su celular en la mano y conversaba al mismo tiempo que veía la pantalla. Me empecé a dar cuenta que descansaban tal vez 3 minutos entre series.

Lo que no faltó fue el selfie en el espejo, que seguramente iba a Facebook o Instagram con el hashtag #NoPainNoGain. En el fondo pensaba: ¡qué pérdida de tiempo!

Hacer las cosas a medias en general no me gusta. Tengo la sensación de que es preferible involucrarse en serio o mejor dedicarse a algo diferente.

Obviamente, cada uno puede hacer lo que quiera con su vida. Tal vez para ellos es divertido ir al gym para reírse un rato y matar un poco de tiempo. Supongo que no tiene nada de malo, pero en general la escena me parecía un poco ridícula. No estaban comprometidos con nada: ni con su celular, ni con el ejercicio, ni con la conversación… todo a medias.

La cultura de no estar “presente”

Actualmente se ve esto a menudo. La gente quiere estar en todos lados a la vez, y por esa razón no están en ninguno. Es la cultura de no estar “presente”. Se conversa con los celulares a la mano y se suele dar importancia a las notificaciones, no a la persona que tienes al frente o a la tarea que estás haciendo.

¿Cuántas personas tienen una justificación válida para este comportamiento? Creo que muy pocas. Alguien que espera un mensaje para cerrar una negociación, por supuesto que debe estar atento; pero el 90% de la gente simplemente va a revisar el meme que llegó por WhatsApp o un comentario cualquiera de Facebook.

¿Cometo el mismo error? Claro que sí, pero trato de evitarlo y sobretodo estar consciente al respecto.

Por ejemplo, cuando voy al estadio con mi padre, estoy en el estadio con él, no con mis amigos en el chat. Alguna vez recuerdo haber estado en el cine con una amiga viendo una película excelente (candidata al Oscar), y cuando en una escena buenísima regresé a verle para comentarle algo, ella estaba viendo la pantalla de su celular… (sabes quién eres).  Lo mismo que los tipos del gym: las cosas a medias.

Entrenamientos intensos

Cuando llego al gym dejo mi celular en el casillero y me concentro en lo que estoy haciendo; la gente que me conoce sabe que si no contesto una llamada es muy probable que esté entrenando. Mido mis tiempos de descanso entre series con mi reloj y estoy enfocado en la conexión mente-músculo.

Me hace falta contenido para mi Instagram, así que algún rato con mi compañero o compañera de entrenamiento de seguro tomaré fotos o videos, pero no es precisamente para lo que estoy ahí. Quién sabe si lo mejor sea algún día ir a tomar fotos casi exclusivamente, y hacer un entrenamiento ligero.

Mis rutinas son intensas. Me ha costado, pero comparado con un par de años atrás, ahora puedo entrenar lo mismo en la mitad de tiempo.

Una de las razones por las que mucha gente no hace ejercicio es por la idea de que no alcanzan las horas en el día, pero deben saber que hay técnicas de entrenamiento buenísimas que te dejan destrozado en 20 minutos. Por supuesto si vas al gym a entrenar suave, te demoras entre ejercicios, conversas a cada rato y no estás enfocado, tu rutina se alarga demasiado.

La mejor forma de entrenar

Creo que lo mejor es entrenar con intensidad y aprovechar el tiempo.

Tiene sentido. ¿Para qué demorarme 1 hora en una rutina que puedo hacer en 40 minutos? Además, no hay que olvidarse que los mejores resultados llegan cuando estás concentrado en lo que haces… cuando estás “presente”. Los movimientos que realizas no pueden ser sólo mecánicos; deben tener un propósito y tu mente debe estar enfocada.

Cuando entreno no existe nada más: ni el celular, ni el estrés, ni el trabajo… estoy 100% en el momento.

Arnold Schwarzenegger, uno de mis ídolos y siete veces Mr. Olympia, siempre hablaba acerca de la conexión mente-músculo. Entrenaba concentrado; visualizaba cómo sus músculos se contraían y sentía el rango de movimiento completo.

Su objetivo no era mover un peso del punto A al punto B, sino trabajar el músculo de manera controlada. Su fama como uno de los hombres más intensos dentro del gym es legendaria. Hay un estudio que corrobora su visión acerca de cómo influye la mente sobre tu cuerpo:

Investigadores tomaron a un grupo de sujetos para realizar dos series de ejercicios para dorsales, con instrucciones básicas. Luego de un período de descanso, los sujetos realizaron un par de series adicionales, sólo que esta vez recibieron instrucciones sobre cómo hacer énfasis en el músculo dorsal, y quitar tensión del bíceps.

¿Los resultados? La actividad en los dorsales, medida por EMG (electromiograma, que se mide con electrodos insertados en el músculo), se incrementó significativamente en las series realizadas con una conexión mente-músculo. En otras palabras, el simple hecho de concentrarse en el movimiento, resultó en una mayor activación muscular. 

Intensidad y presencia son las claves para optimizar tus resultados en el gym… y de hecho, en lo que sea que hagas.

L.R.

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Hablando de estar “presente”, puedes leer un artículo interesante acerca de Mindfulness (prestar atención momento a momento) AQUÍ.

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Por |2018-05-22T11:32:01+00:00marzo 13, 2017|Categorías: Vida Gym|Sin comentarios

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